lunes

Los 7 pecados capitales al diseñar una app: Pereza

Este artículo es el segundo de la serie “Los 7 pecados capitales al diseñar una app”, si aún no los has visto dale clic Imaginemos que te han encargado realizar un sitio web nuevo para una empresa, una ONG o una entidad de gobierno. El desarrollo es el primero en realizarse; no hay nada previo, seguramente has pensado ya en los objetivos claves del sitio que te permitirán definir su estructura… Ya tienes una estrategia de contenidos y un equipo de diseñadores y programadores que ejecuten el plan que has definido dentro del presupuesto contemplado. ¿Qué pensarías en este contexto si tras la ejecución del plan hubieras olvidado un rubro de vital importancia? ¡Oops! Por supuesto: El preciado rubro de actualización y mantenimiento; elementos básicos de la relación con el cliente, en especial si deseamos que dicha relación sea a largo plazo, dejarla de lado sería imperdonable ¿no? Hoy en día, es de todos conocidos que al “terminar” una página web no está finalizando en realidad el proyecto, sino que comienza una labor de responsabilidad continua, de alimentación, retrospección y nueva generación del contenido, sin embargo, cabe resaltar que al parecer este nivel de conciencia sólo parece existir para las creaciones para la web y no en el desarrollado de las apps para smartphones. El lanzamiento de una app implica un compromiso tanto hacia la marca o institución como con sus usuarios para mantenerla actualizada y funcionando correctamente. Así como los sistemas operativos de smartphones, tabletas e incluso computadoras evolucionan y tienen varias actualizaciones menores y al menos una mayor durante un año, las aplicaciones deben ser probadas de manera continua o serán condenadas a la obsolescencia.
Recientemente, The Social Intelligence Unit (“The SIU”), una organización sin fines de lucro dedicada al análisis del impacto de la tecnología en la sociedad (un think thank), creó un Indice sobre la Adopción y Efectividad de las Apps Gubernamentales. Tal análisis nos permitió observar las apps lanzadas por el gobierno en sus distintos niveles. Igualmente nos ofrece la oportunidad de echar un vistazo a un microcosmos que se puede analizar en su totalidad, sirviendo como muestra del impacto del mundo de las apps para consumidores en general. Los resultados del estudio respecto a qué tan frecuente se actualizan las apps del gobierno son dispares. En el Gobierno Federal el nivel de actualización de las apps mejoró comparativamente al año anterior, mostrando un esfuerzo relevante del 14%.
En promedio, las apps del Gobierno Federal han logrado actualizarse tras la última actualización del iOS (10.8), lo cual sin ser una garantía de que la app funcione correctamente, al menos es un requisito hacia este objetivo (cabe mencionar sin embargo que en otras variables como la comunicación de la existencia de las apps, los resultados no son buenos) Recordemos que los promedios pueden ocultar mucha información; si observamos el desglose, veremos que más de la cuarta parte de las apps no han recibido ningún tipo de mantenimiento por más de un año.
Si pasamos al desarrollo de aplicaciones pertenecientes a los Estados, los resultados son muy variables. Para empezar, de las 32 entidades federativas, solo 26 tienen apps, de las cuales 12 no han sido actualizadas en el último año.
¿Por qué nos habrían de interesar estos datos a quienes trabajamos haciendo marketing digital fuera del gobierno? Es simple: Revisar estos datos nos refleja que el principio básico para mantener vivos nuestros canales digitales no parece ser compartido de manera clara y sistemática con los responsables de las apps como podría serlo para canales más dominados como la web, los motores de búsqueda y las redes sociales. En mi experiencia, estos datos que hemos observado respecto a las apps de gobierno no son radicalmente distintos respecto a apps de marcas que frecuentemente se lanzan sin que sus agencias, sus desarrolladores o gerentes de marca siquiera imaginen si hoy funcionarán correctamente en iOS 9 o en la versión M de Android. Si dentro de la organización de una marca, el canal de apps para smartphones no puede recibir la atención y los recursos para mantenerse como una iniciativa que requiere ser continuamente monitoreada y mejorada, existen simplemente dos opciones: Reevaluar el canal de apps para integrarse de forma estratégica a todos los esfuerzos de comunicación, venta y servicio de toda la organización, del mismo modo y con el mismo respeto con el que se producen y mantienen los canales digitales tradicionales. Tomar la decisión de eliminar ciertas apps y buscar ofrecer sus servicios mediante otros canales como los sitios móviles. La opción de lanzar apps porque “se tiene que tener una app” sin dedicarle la energía que se requiere para mantenerlas vivas es reflejo de una pereza tal que se castiga con consumidores aún más perezosos con respecto a nuestra marca.

Los 7 pecados capitales al diseñar una app

¿Qué hace buena a una app? Puedo apostar a que si los creadores de Candy Crush o Foursquare hubieran mostrado sus ideas en una presentación de PowerPoint, no habrían convencido a muchas personas o inversionistas del entonces futuro de las apps y su posible éxito mundial en los teléfonos inteligentes; siendo éstas hoy de las más usadas en todas las plataformas. Es difícil pretender establecer criterios que puedan describirnos qué es una “buena” app únicamente con palabras. Lo sabemos desde el momento en el que las usamos. Cuando participamos de la experiencia que nos entregan, las razones por las que nos gustan suelen ser diferentes cuando se trata de un juego adictivo como Candy Crush de cuando usamos una app tan útil como Uber. Una app debe servir al consumidor Para iniciativas de marketing basado en apps (App Marketing) debemos tener bien claros los momentos en los que el consumidor esperará (y recibirá) la comodidad de una app. Estos momentos se dan posteriormente a que el usuario llegue a una afinidad o intención de compra con cierta marca. Cuando un consumidor descarga una app y ofrece un espacio en la pantalla de su dispositivo, está aceptando tener una comunicación con la marca que la respalda, esto porque busca entretenerse (pasar tiempo en redes sociales u horas en los juegos) y en el caso más común para obtener un servicio. El usuario espera poder hacer algo de manera más fácil y más rápida en su forma y su lógica para relacionarse (engagement) con la marca que publica la app. Los 7 pecados al diseñar una app Las necesidades del consumidor son las bases de las apps. Todo mercadólogo con planes de lanzar una app debe hacer un gran esfuerzo para evitar la tentación de caer en las siguientes faltas para lograr los mejores resultados para su marca. Soberbia – Yo y mis pensamientos por encima de los demás Probablemente es el más grave de todos los pecados del App Marketing, es decir, no ponerse en lugar del consumidor y realizar la más sencilla de las preguntas: ¿Qué problema voy a resolver con mi app? En ese caso, ¿por qué tu consumidor habría de dedicar tiempo y “megas” de su plan de datos y de la memoria de su teléfono para descargarla? Envidia – Querer ser “un mejor Facebook” que el mismo Facebook ( Instagram, Candy Crush, etc.) Este pecado se comete cuando se incluye en las apps funcionalidades que ya el usuario tiene en otras y a las que difícilmente podremos hacerle alguna competencia. Es bueno buscar inspiración en otras aplicaciones, pero por muy bien segmentada que sea la red social de cuidadores de perro que desarrollaste apoyada por cierta marca de alimentos, tu consumidor no va a dejar de usar Facebook. Gula – Querer comerse el mundo a mordidas, agregando funcionalidades que el consumidor difícilmente podrá aprovechar. Una técnica útil para diseñar una buena app es hacer un boceto de su pantalla inicial. ¿Caben en ella todas las opciones que queremos ofrecer a los usuarios? Si la respuesta es no, probablemente estamos ofreciendo mucho más de lo que el usuario pueda digerir. Avaricia – ¿Cuántos datos quieres obtener de tu consumidor? Sí, las apps de iniciativas de marketing deben servir al consumidor y al final de ello deben arrojar buenos resultados de negocio para las marcas pero obligar a que el usuario nos de sus datos personales y que la aplicación solicite el permiso para acceder a sus fotos, a su ubicación y su micrófono, todo a la vez, resultará en consumidores preocupados por el poco respeto a sus datos privados y terminarán por abandonar la app luego en el primer intento. Indiferencia – No escuchar a tu usuario Así es, no es un pecado capital en la lista original, pero sí lo es en el App Marketing: ¿Para qué lanzar una app que tras recibir calificaciones de cero a una estrellas y 40 quejas en la App Store, no cambia en pos de una mejor experiencia de usuario? Si ni la marca, ni su agencia, ni nadie más va a ser responsable de reaccionar para mejorar la experiencia de sus usuarios, ¿Para qué invertir tanto? Lujuria – Estimular los sentidos sin ningún objetivo de negocio Hay anuncios que se hacen para ganar premios Leones en Cannes, no para ayudar a sus marcas a vender. De la misma forma, hay apps que se hacen para lograr premios, entusiastas crónicas en blogs y otros deleites del ego; no para lograr un objetivo de la marca. Detrás de ello viene el grave error del marketing denominado: “pura inspiración”, lo que implica no contar con una estrategia acompañada de su hijo menor en marketing digital que es: no tener metas claras y medibles de la ejecución de una campaña. Pereza – Declarar terminado el proyecto prematuramente ¿Has pensado por qué no pasa un día sin que recibas actualizaciones de las apps en tu tablet o smartphone? ¿Qué te hace pensar que la app que lanzaste hace año y medio, la cual no has revisado tras la quinta actualización de sistema operativo va a seguir funcionando? El lanzamiento de una app requiere el compromiso de actualización por parte del desarrollador hacia la marca. Así como los sistemas operativos evolucionan, las aplicaciones deben ser probadas de manera continua o serán condenadas a la obsolescencia. En futuras colaboraciones explicaremos más a detalle cada uno de estos pecados pero por el momento recordemos que para iniciativas de marketing digital, la motivación principal debe ser servir a nuestro consumidor.

Stremio: no te volverás a perder una serie o película nunca

Stremio: el centro multimedia más versátil que existe Soy muy fan de Netflix, a pesar de que hay contenido muy bueno –sobre todo las series originales– muchas veces se queda corto el catálogo, siempre vamos a querer ver cosas más nuevas o series que no están disponibles. Por dicho motivo, hice una búsqueda de un buen complemento y me encontré con la genialidad de Stremio. No es un servicio similar a Netflix, es un centro multimedia, pero con un montón de curiosidades y genialidades que la hacen la mejor aplicación para disfrutar de contenidos en cualquier tablet, smartphone, computadora o TV.
Stremio está pensada para ser operada desde una computadora, es multiplataforma, pues hay aplicación para Windows, Mac y Linux. A diferencia de otros centros multimedia como Plex o Kodi, el objetivo es que cualquier usuario sin conocimientos avanzados pueda montar un servidor multimedia en casa, para disfrutar contenido en cualquier gadget. El contenido se puede enviar a la TV a través de DLNA, también es compatible con Chromecast y Apple TV. Pero… ¿Qué es lo que hace cool a Stremio?
Su interfaz, es de lo más sencillo que te puedes imaginar, no tienes que configurar nada, desde el momento en que lo instalas ya estás viendo información sobre series y películas. Puedes exportar tus preferencias desde Facebook –las películas y series a las que les has dado like–, de esta forma, recibirás recomendaciones a medida de nuevo contenido. Tiene un calendario integrado, para que no te vuelvas a peder de ninguna de tus series. Organiza de forma automática los archivos multimedia de tu disco duro El contenido está bien seccionado y toda serie y película tiene su información detallada, incluso es posible ver trailers y acceder directamente a servicios de streaming o renta para que puedas disfrutarlos. Es bien sencillo enviar contenido a otros dispositivos, lo único que necesitas es un lector de códigos QR, aunque también se te proporciona una URL corta para que puedas acceder desde el navegador. Soporta plugins, por ejemplo, puedes añadir uno con el que puedes añadir tus canales de Youtube favoritos y recibir notificaciones cuando el usuario suba nuevos videos. También es importante el de los subtítulos. Es posible acceder a emisiones de televisión en vivo (utiliza como fuente Filmon.tv). Tiene una sección dedicada a Youtube.
Stremio es como una aplicación todo en uno para el contenido multimedia, te mantiene alerta de nuevos episodios y contenido más nuevo disponible para disfrutarlo en streaming, además de que también organiza tus archivos multimedia que tienes en el disco duro. Mención a parte merece decir que es una aplicación segura, pues los plugins no corren ningún tipo de código en tu computadora, no debes instalar nada, más que la aplicación. Sólo es necesario activar los plugins y su única función es mostrarte datos, por ejemplo, existe uno que se llama Guidebox, que te muestra dónde puedes disfrutar de cierta película o serie, ya sea en Amazon, iTunes u otro sitio.
En un futuras actualizaciones los desarrolladores de este software tan cool tienen planeado añadir más fuentes para canales de televisión en vivo, aplicaciones para smartphones y compartir contenido entre los usuarios de Stremio, es decir, podrás enviar una película a un familiar o amigo. Por lo pronto no han tenido ningún tipo de problema, pues no es considerada una app “ilegal”, opera dentro de los límites, todo es cuestión de enfoques, a mi me parece una forma genial de distribuir contenido. Más información y descarga: Stremio